martes, 4 de marzo de 2008

TECNOLOGÍAS DE LA INTELIGENCIA


Las posibilidades pedagógicas de las tecnologías para la formación de los individuos, en específico de educadores, en la construcción del conocimiento se estructuran mediante el desarrollo de una competencia pedagógica virtual que tiene por elementos: el pensamiento en red (inteligencia colectiva) y la competencia en información. Tales elementos posibilitan la formación profesional ampliada y con nuevas funciones, mediante la influencia de la tecnología.

Las modificaciones que ocurrieron a lo largo de la historia, por la técnica, proporcionaron reflexiones sobre la capacidad que el ser humano tiene de crear el principio de algo que potencia su propia inteligencia. Así, el pensamiento creador requiere una actitud y un planteamiento capaz de despertar la curiosidad y lanzarse a la búsqueda de nuevas ideas que permitan elaborar nuevos conocimientos y poner en juego nuevas experiencias a partir de conocimientos existentes y de experiencias vividas.

Sin embargo, el deseo de la creatividad se sustenta en un conjunto de técnicas concretas que constituyen una verdadera “tecnología de la inteligencia” que permite predisponer la mente para aceptar el cambio y gestionarlo de forma eficiente. La creatividad se constituye así, en una capacidad aprendida que permite definir nuevas relaciones entre conceptos o hechos que antes resultaban aparentemente inconexos, de lo que resulta una nueva entidad de conocimiento. Tal principio se desarrolla hasta lo que hoy es denominado virtualización.

Cuando hablamos de la virtualización nos referimos a unas nuevas formas de resolver situaciones equivalentes a las conocidas como reales, pero incorporando unos nuevos ingredientes, que son la tecnología de la información y las telecomunicaciones que nos permiten usar nuevos métodos y herramientas como si de un escenario real se tratase.

Esta virtualización no es sólo un fenómeno nuevo, oriundo de sistemas de comunicación, sino una nueva referencia para la realización de acciones hasta ahora no posibles de forma manual y solamente construidas mentalmente. Más allá del proceso de interacción continuo, la imaginación, rica e insuperable, no tiene la posibilidad de disponer con detalle y movimiento, a los ojos de la humanidad, sus construcciones creativas y, así, perfeccionarlas de acuerdo con la especificidad necesaria a cada momento y a sus objetivos. La virtualización, que representa esa posibilidad, se configura como uno de los elementos primordiales de la tecnología y se estructura como una nueva caracterización para los paradigmas de la ciencia.